Particularmente la obra cinematográfica de Charles Chaplin es un caso excepcional de politización del arte y confrontación genuina del arte contra la modernidad y el capitalismo. Y el calificativo de genuino es más que adecuado, puesto que sin dejar de ser en ningún momento arte es capaz de captar-aprehender los problemas de su tiempo y de los tiempos modernos, pasados y futuros. Pues Chaplin, con una capacidad expresiva contundente y una poética plenamente desarrollada (como un mundo propio conformado por símbolos, códigos y una estructura unitaria para descifrarlos) es capaz de dar una comprensión extremadamente profunda del presente y del futuro, que capta el mecanismo de los problemas de su presente e incluso es capaz de prever de una manera visionaria en extremo los problemas del futuro que es nuestro presente en el límite, entre el siglo XX y XXI.
En
relación con la obra de Charles Chaplin sólo destacaremos dos elementos
sobresalientes en correspondencia con el pensamiento filosófico contemporáneo, pues por su envergadura son suficientes para advertir el carácter
crítico y revolucionario del cine de Chaplin: 1) la cuestión de la temporalidad
moderna; y 2) el tránsito de las sociedades disciplinarias a las sociedades de
control.
Con medio siglo de anticipación y a través de un arte que
apenas se estaba consolidando, recordemos que Chaplin es la primera gran figura
del cine. Este artista es capaz de mostrar como en un microscopio donde las imágenes
de lo oculto privan, la servidumbre moderna oculta tras los discursos de la modernidad
y la democracia, que es mostrada magnificadamente como una caricatura innegable
de la realidad general; así como de retratar las fuerzas diabólicas que tocan
las puertas del futuro, la transición de la "disciplina" institucional al "control" tecnológico. Sólo
tengamos presentes la detallada dinámica
de la sucesión de instituciones por la cuales pasa el obrero Charlot, en Tiempos modernos, fábrica-hospital-cárcel,
y la sofisticación de la tecnología con la cual es controlado incluso en el
baño, donde las cámaras lo muestran al patrón indebidamente descansando fumando
un cigarro. Así como, la clarividente importancia vital del espacio-comercial
con la escena donde Charlot junto a su compañera de desgracia la huérfana fugitiva
del orfanato, consigue un trabajo de velador en un centro comercial, el espacio
de la “felicidad” done se encuentra todo lo necesario no solamente para ser
feliz sino incluso para existir simbólicamente, pues los diferentes
departamentos hacen las veces de los espacios del hogar inalcanzable con el que
la pareja sueña.
Charles Caplin es un artista, un autor productor, un científico
social que en el macroscopio de su pantalla muestra los mecanismos de la
realidad de la modernidad capitalista; y en esa misma pantalla es un médico artista, que realiza el diagnóstico-pronóstico de esa misma realidad para el siguiente siglo.



















