toda su atrocidad un siglo después en todo el mundo.
Filosofía salvaje: mesetas y delirios de Spinoza, Deleuze, Nietzsche o Benjamin. Poesia salvaje: visiones y sueños de Rimbaud, Kafka, Cortázar, Rulfo o Bolaño. Vitalidad revolucionaria de los cantos indígenas, negros, gitanos, judíos... Resistencia y Creatividad.
l
La Vitalidad es el presente. Todo está en la vida y es la vida, los cuerpos mueren pero la vida continúa, es eterna. Siempre se está en medio de la vida y la vida en medio de nosotros. Nos atravisa para llegar a otros, así como atravesó a otros, para llegar hasta nosotros. La vida es incontrolable, poderosa, inalienable, misteriosa, creativa. La vida es salvaje: es el amor.
lunes, 9 de enero de 2017
miércoles, 4 de mayo de 2016
Segundo manifiesto de la Poesía Materialista
Escribir telegramas hoy es una acción disidente y una delicadeza como ayer lo fue pasear una langosta como si fuera un perro. Caminar con una lámpara encendía en pleno día. Apuntar con una pistola al público burgués que va a entretenerse con un espectáculo burgués mientras el mundo es saqueado y vendido por usureros y ladrones.
Para producir una nueva poética es urgente hacer una historia y una economía política de las palabras-imágenes.
Hay que cuidarnos económicamente. Hoy todo se despilfarra y se malgasta porque todo tiene precio pero poco valor. Las palabras ya no valen ni dicen nada.
En París está la memoria del siglo XX. El lugar de las vanguardias y retaguardias. Aquí levantaron la voz el artista y el comerciante al mismo tiempo. El mismo día abrieron sus puertas las galerías y los prostíbulos.
Hoy todos tienen el derecho de hablar y la posibilidad concreta de escribir y que se les lea. Pero no dicen nada. Las palabras abundan como las imágenes de las mercancías. Y así como nadie tiene lo que quiere nadie tiene algo que decir.
En Europa se cree que todo es mercancía por eso se tiene la necesidad de comprar y de vender todo lo más caro que sea posible.
Las pantallas se convierten en aparadores de mol y estantes de supermercado en los que las personas ofrecen su imagen como si buscarán a alguien que quiera comprarlas.
Así como el café es descafeinado. La leche deslactosada. Y el sexo sólo se hace con preservativo. Las palabras son un gesto más de una selfi. Las palabras no tienen cuerpo. Ni peso. Ni significan nada. Son hologramas.
Las palabras hologramas abundan como un cacareo. En otro momento lo subversivo era guardar silencio hoy es hablar poco y encontrar las palabras que aún tengan cuerpo. Y si es posible. Aquellas todavía capaces de cantar y danzar.
El surgimiento y desarrollo del capitalismo requirió de nuevos hombres capaces de vivir asinados y trabajando en fábricas y oficinas todo el tiempo. Así surgen las ciudades. Sin embargo con ellas también. Nuevas formas de percibir y gozar. Eso Baudelaire lo supo muy bien.
El flaneur es un habitante más de las ciudades pero también una nueva forma de artista hecha posible por las condiciones materiales de la ciudad y la tecnología. Un parásito del trabajo de otros pero al mismo tiempo el último preocupado y ocupado por los otros.
Antes. Al principio. Se hablaba poco y sólo se escribía sobre cosas importantes. Pocos hombres sabían escribir y leer. Y cuando un hombre leía los demás guardaban silencio.
Antes. Sólo se fotografiaba lo que era importante. Hoy se fotografía todo. No porque todo sea importante sino porque ya no se sabe qué lo es.
El capitalismo es una máquina destructora y un organismo parasitario que parlotea sobre la producción pero sólo produce baratijas mientras se apropia de lo que realmente tiene valor. A saber. La vida de los hombres. Su pensamiento. Sus sentimientos. Sus palabras.
Si el capitalismo hubiera existido desde el principio no existiría el mundo ni la palabra mundo. El hombre solitario y avaro nunca hubiera podido hablar. Son los pueblos y los colectivos los que hablan para compartir lo común. El mundo.
martes, 17 de noviembre de 2015
Sobre la Barbarie actual
Por su parte, el hombre, que es otro tipo de animal, llega a ser violento de una manera tan absurda como frecuente, y no es absurda en términos morales o lógicos, es absurda porque es inútil, porque su violencia no le ayuda a vivir o ser mejor, al contrario, se convierte en la causa de su sufrimiento o destrucción, que pasa por deshumanizarlo, e incluso, por hacerlo perder las cualidades de los animales. El hombre es violento no para resolver problemas sino para evitar solucionarlos ocultándolos o destruyendo a quien da testimonio de ellos, por eso es un recurso de quien en su impotencia no pueden resolver sus problemas. Los hombres violentos no son como animales sino como bestias, son brutales, utilizan la potencia de sus capacidades no para resolver sus problemas sino para destruirse a sí mismos y a sus semejantes, algo que ningún ser vivo hace.
Los atentados vividos en Paris la noche del 13 de noviembre son expresiones de la brutalidad de los seres humanos de este tiempo, pero no sólo de un lado, tanto los musulmanes fundamentalistas como los occidentales patriotas y democráticos son expresiones de la barbarie de este tiempo, la brutalidad de los hombres que buscan imponer en el mundo un orden en que todo les pertenezca a unos cuantos, las sociedades capitalistas desarrolladas, aunque esos pocos no lo puedan usar o sólo lo desperdicien mientras el resto de sus semejantes mueren por no tener lo necesario (otra forma de violencia); y la brutalidad de quienes oficialmente desahogan su resentimiento y odio acumulado durante siglos frente a quienes se supone que los ha sometido y usado, pero en los hechos colaboran para que sus enemigos sigan teniendo justificaciones morales y políticas para seguir haciendo daño a los pueblos que ellos dicen vengar.
Esta guerra como otras, como la mayoría, como todas, no tiene causas justas ni santas, es una guerra para justificar el robo, para volver a "ordenar" el mundo que durante las últimas tres décadas empezó a perder el orden producto de la Segunda Guerra Mundial, porque USA quien salió victorioso de la Segunda Guerra Mundial y de la Guerra Fría, ha perdido paulatinamente la hegemonía de la economía, la industria y la tecnología...
lunes, 24 de agosto de 2015
Infancia e Inmanencia en Gilles Deleuze
¿Qué es la infancia? Para
algunos o según lo que dicen algunos, lo es todo. Infancia es destino reza la
setencia. El momento más importante de la vida donde se reparten fortunas y
condenas como antaño hacían las hadas en el viejo cielo. O un idilio al que
toda la vida se anhela regresar, pero a veces, y según un secreto por todos
sabido desde que existe el psicoanálisis -y pocas veces confesado públicamente -, la infancia es el
infierno del cual se busca toda la vida inutilmente escapar. Ya que se ha concebido
la mente, pero sobre todo, al inconsciente del hombre como una profunda memoria
infantil, un teatro en el que se escenifica una y otra vez la misma obra
llamada infancia, puesto que es la única que existe.[1]
Mientras que para otros, la
infancia carece de importancia cuando lo que se busca no es volver ni escapar,
sino encontrar, descubrir o conocer algo nuevo. Para ellos, creadores y
buscadores, la infancia carece de importancia, o solamente la tiene como una
coordenada más en la geografía de sus vida, solamente un conjunto de puntos y
fragmentos, de líneas que indican el momento de un proceso más grande, ni
siquiera el principio del mismo, pues
"las cosas" empezaron mucho antes y son obra de fuerzas sociales y
naturales que producen y a traviesan la existencia infantil.
lunes, 20 de julio de 2015
LAS BASES MAYAS DEL ZAPATISMO
Los mayas tienen
otro principio cultural distinto al occidental, mientras Occidente tiene como
principio al "YO", desde la antigüedad y como estructura básica metafísica,
epistemológica y psicológica que se concreta en el sujeto cartesiano, el ego
psicoanalítico con sus tres dimensiones (ego, ello y superyo), el propietario
burgués o el consumidor posmoderno; los mayas tienen como principio el
NOSOTROS. Lo cual, convierte a los mayas actuales en un pueblo dislocado
respecto a la cultura de la modernidad capitalista, y al movimiento que nutren,
el zapatismo, en inactual, respecto al presente y por su propuesta radicalmente
alternativa de futuro.
Carlos
Lenkersdorf filósofo y lingüista que tuvo relación 30 años con comunidades
tojolabales con las cuales experimentó un proceso de inclulturación explica este
principio "nosótrico" en función de dos elementos básicos que se
ramifican en todos los aspectos de la cultura tojolabal:
1) TIK. En todas las lenguas mayas la palabra clave
de la estructura gramatical es el fonema "TIK" que estructuralmente
se presenta como un sufijo y funciona como una especie de desinencia en todas
las expresiones mayas, y significa NOSOTROS, es decir, toda expresión
lingüística y pensamiento se refiere al NOSOTROS, a la comunidad. Lo cual,
determina todos los aspectos de la vida social y cultural produciendo
relaciones y conductas sociales definidas por la importancia del colectivo, de
manera explícita y consciente. De hecho, al escuchar cualquier frase maya
siempre se escucha el fonema "tik", que está conjugando un verbo o
indicando la pertenencia de algo a la comunidad. Como intuyó el lingüista
Carlos Lenkersdorf desde su primer acercamiento con las lenguas mayas en 1972,
al presenciar una asamblea de mayas-tzeltales y describir lo que escuchó de la
siguiente manera:
viernes, 10 de abril de 2015
Vida de Spinoza
La vida de Baruch de Spinoza nos es descrita
fundamentalmente en un corpus ya canónico de biografías[1]: Lucas, Kortholt, Bayle, Colerus y Monnikhoff; documentos
que en unos son producto de una profunda admiración, y en otros, una forma de propaganda
negativa para prevenir contra los efectos del autor y su doctrina monstruosa. Parte
fundamental de ese corpus, lo
constituye también, el valioso conjunto de la correspondencia del autor[2]
y se complementa con trabajos más recientes que cuentan con una sólida base
documental como los de Dujovne, Feuer y Th. De Vries.
Baruj de Spinoza[3]
nace en la comunidad judía de Ámsterdam en la primera mitad del siglo XVII. Desde muy temprana edad experimenta la
pérdida con la muerte de su madre Hana Devora quien muere cuando él tenía seis
años y posteriormente la de sus hermanos Yitzhak y Miriam. Su familia era
acaudalada y se dedicaba al comercio, su padre Michael de Spinoza era una
importante figura en la comunidad, tanto, que llegó a ser varias veces parnas,
anciano o mayor, tenía un negocio en el cual Spinoza trabajó desde la edad de
trece años y hasta dos años después de la muerte de su padre, acaecida en 1656,
asociándose entonces con su hermano Gabriel y fundando la compañía comercial de
importación y exportación de frutos Bento et Gabriel de Spinoza.
En el seno de la comunidad judía estudia hebreo, las
escrituras, el Talmud y materias
comerciales, y por su cuenta ciencias, dando muestras de ingenio e inteligencia.
Ya en su juventud muestra especial interés por el estudio del latín por
lo que recibe instrucción inicial por parte de un
estudiante alemán para después pasar a las manos del médico y profesor de latín
Franz van den Enden quien posteriormente fue sospechoso de un ateísmo divulgado
entre sus jóvenes alumnos, y que se dice, terminó sus días colgado en Francia
por alentar la subversión de una provincia a favor de la liberación de los
Países Bajos.[4] Spinoza se relacionó tanto con la familia de este
médico que llegó a considerar la posibilidad de casarse con su hija única.
También traba relación de aprendizaje con el rabi Menasshe ben Israel al
lado de quien conoce a varios libre pensadores amigos suyos, como el famoso
teólogo calvinista y hereje Isaac Peyrere a quien trata justo seis meses antes
de hacer pública su separación de la sinagoga y de la ritualidad cotidiana,
suponiendo algunos estudiosos que por ese periodo también mantuvo relación con
Juan de Prado, notable personaje anatemizado antes que Spinoza[5].
CUENTO SOBRE AYOTZINAPA: AYOMEH (tortugas)
Con profundo respeto a los compañeros normalistas caídos y desaparecidos, y a todos aquellos que siguen luchando por encontrarlos.
(Primer
día de clases de la generación 2014-2019 de la Normal Rural Isidro Burgos de
Ayotzinapa Gro.)
-
¡Es más grande de lo que me acordaba! ¡Aquí cabe todo el centro del pueblo
y hasta sobra! Ni en la fiesta de mi pueblo hay tanta gente...
- Estoy bien lejos de la casa y el pasaje cuesta setecientos pesos. Son ocho horas y setecientos pesos. Así, solamente voy a poder ir hasta noviembre.
-
¿Qué estará haciendo Mamá? Aunque se estuvo aguantando cuando me dio la
bendición me di cuenta que lloraba pa' dentro, así, sin lágrimas y con el
sentimiento cortado nada más por los suspiros, como cuando velamos a mi hermano
Jorge. Lo mataron en el camino así nada más. Desde que él se murió anda muy
triste, pero le dije a José que no deje de ir a verla todos los días. Ella bien
sabe que me vine acá para estar mejor, cuando regrese todos vamos a estar
mejor…
-
¡Está chingón! Va a estar bien bueno vivir aquí. Entrar a las clases, y después
en la tarde, hacer lo que quiera. Jugar fucho, tocar la guitarra, echar relajo
con los compas, ir a Chilpancingo o a Tixtla. Sí... Y salir de comisión a otros
lados como me contaron que se hace. Lo único que voy a extrañar es a la Rocío,
pero en cuanto pueda voy a verla. ¡Al rato
le
escribo una carta!...
-
¡Cuánta raza! ¿Con quiénes me irá a tocar en el dormitorio? Ya tengo harta
hambre. ¿A qué hora dijeron que daban de comer?...
jueves, 8 de enero de 2015
Tradução do texto Spinoza e os Mayas –tojolabales: a utopia de uma possível filosofia política
A Carlos Lenkersdorf
1-
Por que relacionar Spinoza com uma cultura tão distante como a Maya?
-
Spinoza é um filósofo inatual e deslocado.
a)
INATUAL (no sentido nietzschiano): Spinoza pensa desde outro
tempo:
Visionário-
Profeta de um povo e um mundo por vir- Messias
Negri
indica que Spinoza dá origem a uma mudança de época a pensar as 2
modernidades: uma liberal burguesa, outra democrática
revolucionária.
Jhonatan
Israel, propõe que Spinoza é a base do pensamento ilustrado.
Deleuze
disse que se trata do Cristo dos filósofos, em torno a este mistério
imanente se aproximam e distanciam os demais filósofos.
Antonio
Damasio confirma com métodos científicos do século XX e
particularmente com experimentos e casos de neurologia afirmações
que Spinoza faz sobre a fisiologia do corpo humano e suas emoções.
miércoles, 7 de enero de 2015
SPINOZA Y LOS MAYAS-TOJOLABALES: la utopía de una posible filosofía política.
A Carlos Lenkersdorf
* Conferencia dictada en el XI Coloquio Internacional Spinoza y Nosotros celebrado el mes de noviembre de 2014 en Rio de Janeiro Brasil.
1. ¿Por qué relacionar a Spinoza con una cultura tan distante como la maya?
- Spinoza es un filósofo inactual y dislocado.
a) INACTUAL (en el sentido de Nietzsche): Spinoza piensa desde otro tiempo:
Visionario-Profeta-Mesías de un pueblo y un mundo por venir.
Cambio de época: Negri señala que da origen a dos modernidades, una liberal-burguesa y la otra democrático-revolucionaria.
Jhonatan Israel señala que Spinoza es la base de la mayor parte del pensamiento ilustrado.
Deleuze dice que se trata del Cristo de los filósofos, en torno a cuyo misterio inmanente se acercan y alejan el resto de los filósofos.
Antonio Damasio confirma con métodos científicos del siglo XX y particularmente con experimentos y casos de neurología afirmaciones que Spinoza hace sobre la fisiología del cuerpo humano y las emociones hace trecientos años.
2) DISLOCADO: Spinoza piensa desde otro u otros mundos.
No se saben todas las fuentes o tradiciones de que abreva Spinoza y de las que se sabe se duda acerca de cuánto y cómo lo influenciaron:
No cita en sus textos, y después, cuando muere sus amigos sacan los libros de su biblioteca pues nadie quiere relacionarse con con su nombre y él no quería relacionar su nombre con nadie por los temas tan "delicados" de que está hablando.
Fuentes:
-La tradición judía tanto la cabalística como las denominadas corrientes no dualistas y la profética.
- Cabala: Dios es ein-sof (infinito).
- Las corrientes no dualistas que no distinguen entre Dios y "su creación".
- La corriente profética o eloista del judaísmo que exalta el conocimiento y la comprensión por sobre la obediencia como formas de relacionarse con Dios.
-Atilano Domingues señala la cercanía de Spinoza y los primeros círculos spinozistas con sectas cristianas que reivindicaban el valor del verbo encarnado, el logos, que era Cristo, por sobre la obediencia de las prescripciones judaicas.
-Se especula, a partir del sello con el que cerraba su correspondencia, sobre la posible influencia y participación en algún grupo Rosa Cruz.
-La introducción de La reforma del entendimiento tiene la forma y los motivos de las introducciones de los tratados menonitas del siglo XVII.
- Deleuze señala que el cartesianismo sólo fue una retórica que Spinoza utilizó para decir cosas nuevas y distintas.
- Negri descubre e interpreta el supuesto dibujo que Spinoza hace del cuerpo y los motivos del napolitano Macianelo de Amalfi con su propio rostro, como si él quisiera dirigir una revuelta popular.
La obra de Spinoza es un acontecimiento filosófico que a traviesa los siglos y que en gran parte aún está por interpretarse, puesto que pertenece radicalmente a OTRO TIEMPO Y OTRO MUNDO, por ello, es necesario y pertinente recurrir a recursos interpretativos serios distantes en el tiempo y en el espacio.
jueves, 28 de agosto de 2014
LA ACTUALIDAD E INACTUALIDAD DEL EZLN EN EL S. XXI
Los zapatistas no son de este tiempo, y sin embargo, en muchos momentos han parecido ser los que más claramente lo entienden en un mundo en el que la mayoría de las personas no pueden entender la realidad en la que viven, porque creen o quieren vivir en otro mundo que constantemente los excluye. Por ejemplo, cuando en la década de los noventa la sociedad mexicana ingenuamente celebraba la ilusión salinista [1] de la entrada de México al primer mundo de la abundancia de los centros comerciales, la sofisticación del inglés en sus televisiones, la fast food a la vuelta de la esquina y los espectáculos internacionales como la evidencia de que los mexicanos formaban parte del mismo club que los habitantes de los países del primer mundo [2] ; frente a esas ilusiones, los zapatistas fueron el primer movimiento social en la historia que se opuso de manera explícita a la globalización cuyo nombre apenas y algunos académicos estaban balbuceando. [3] No hay que olvidar que su levantamiento el primero de enero de 1994 coincidió con la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio (NAFTA) entre USA, Canadá y México, y que en sus primeras declaraciones el EZLN denunció este hecho como una condena a muerte para todos los pueblos indígenas de México y que era la causa inmediata de su levantamiento. [4]
Paralelamente a esta lucidez para entender los signos de los nuevos tiempos, los zapatistas han tenido mucha fuerza, primero para resistir a los ataques de la realidad global que los condenaba a muerte y después del gobierno mexicano, que desde su aparición pública ha tratado de exterminarlos por no aceptar públicamente esa condena ni para ellos ni para todos los que son como ellos, es decir, todos aquellos individuos y grupos del pueblo mexicano que por sus circunstancias, características o decisión son un estorbo para el avance de la comercialización de los recursos naturales y culturales de México: quienes no tienen dinero para consumir ni nada que ofrecer que pueda ser comprado. [5]
También ha caracterizado activamente la fuerza a los zapatistas cuando han propuesto y realizado sorprendentemente, a pesar del acoso del que son objeto, nuevas formas sociales alternas al "orden" capitalista, esto, desde que se rompió el diálogo con el gobierno después de que éste traicionó en reiteradas ocasiones la tregua que suspendió el enfrentamiento armado [6] y cuando en el año 2001 con la promulgación de la Ley de Derechos y Cultura Indígena incumplió los compromisos asumidos en los Acuerdos de San Andrés, que son un conjunto de medidas que el gobierno pactó con el EZLN y buscaban producir las condiciones jurídico-políticas que permitieran vivir dignamente a los pueblos indígenas y se resumen en dignidad, democracia, justicia y libertad. [7]
domingo, 20 de julio de 2014
LA IGNORANTE ERUDICIÓN DE OCTAVIO PAZ
Octavio Paz habla del EZLN desde el laberinto del criollismo intelectual.
En el mundo del poderoso no caben más que
los grandes y sus servidores. En el mundo que
queremos nosotros caben todos.
4a Declaración de la Selva Lacandona
Ignorancia, servilismo, ridícula arrogancia y mal gusto son las características de las palabras de Octavio Paz cuando habla de zapatismo, política o cultura. Es como una María Félix de las letras, puro flatus vocis (término irónico con el que los medievales sutilmente se referían a quienes hablaban para no decir nada confundiendo el orificio de su boca con el de su ano: una boca que sólo produce aire), otra "estrella" de utilería de la alta sociedad mexicana, que por cierto, cuando sucedió el levantamiento de los zapatistas en 1994 los calificó de "nacos".
Octavio Paz forma parte de un sector de la intelectualidad mexicana heredera del poder, una élite de intelectuales y "artistas" que llevan a la cultura los prejuicios, vicios y abusos de la sociedad mexicana, y sobre todo, de los sectores de los que formaron parte, así, el eurocentrismo, el clasismo, la complicidad con las fuerzas, por una parte conservadoras y por otra capitalistas, son las perspectivas fundamentales de su quehacer "cultural". Y es comprensible, pues es precisamente esta estructura clasista, e incluso racista, la que hace posible su posición.
Se podría pensar que la condición conservadora de un intelectual es una cuestión secundaria y que sus posiciones políticas no influyen en nada a su obra y mucho menos que sean capaces de afectar de algún modo a la cultura, sin embargo, no es así, al contrario, pues la obra "sirve" o tiene por contenido, valores y razones que definen su forma expresiva y su sentido. Y mucho menos puede pensarse que no afecten a la cultura, cuando la relación de esos intelectuales con el poder hace que tengan puestos políticos de toma de decisiones en la política cultural, difundiendo y haciendo de la ignorancia, los prejuicios y la charlatanería los criterios de la promoción de autores y obras.
En el mundo del poderoso no caben más que
los grandes y sus servidores. En el mundo que
queremos nosotros caben todos.
4a Declaración de la Selva Lacandona
Ignorancia, servilismo, ridícula arrogancia y mal gusto son las características de las palabras de Octavio Paz cuando habla de zapatismo, política o cultura. Es como una María Félix de las letras, puro flatus vocis (término irónico con el que los medievales sutilmente se referían a quienes hablaban para no decir nada confundiendo el orificio de su boca con el de su ano: una boca que sólo produce aire), otra "estrella" de utilería de la alta sociedad mexicana, que por cierto, cuando sucedió el levantamiento de los zapatistas en 1994 los calificó de "nacos".
Octavio Paz forma parte de un sector de la intelectualidad mexicana heredera del poder, una élite de intelectuales y "artistas" que llevan a la cultura los prejuicios, vicios y abusos de la sociedad mexicana, y sobre todo, de los sectores de los que formaron parte, así, el eurocentrismo, el clasismo, la complicidad con las fuerzas, por una parte conservadoras y por otra capitalistas, son las perspectivas fundamentales de su quehacer "cultural". Y es comprensible, pues es precisamente esta estructura clasista, e incluso racista, la que hace posible su posición.
Se podría pensar que la condición conservadora de un intelectual es una cuestión secundaria y que sus posiciones políticas no influyen en nada a su obra y mucho menos que sean capaces de afectar de algún modo a la cultura, sin embargo, no es así, al contrario, pues la obra "sirve" o tiene por contenido, valores y razones que definen su forma expresiva y su sentido. Y mucho menos puede pensarse que no afecten a la cultura, cuando la relación de esos intelectuales con el poder hace que tengan puestos políticos de toma de decisiones en la política cultural, difundiendo y haciendo de la ignorancia, los prejuicios y la charlatanería los criterios de la promoción de autores y obras.
martes, 3 de junio de 2014
El lenguaje de la poesía materialista
El lenguaje es como un cabello
o como la sombra de un arete,
en el cuello de una mujer.
Un juego misterioso y vivaz,
como las hojas de un árbol
que juegan a transformarse
agitadas
despiadadamente
por el
v i e n t o .
o como la sombra de un arete,
en el cuello de una mujer.
Un juego misterioso y vivaz,
como las hojas de un árbol
que juegan a transformarse
agitadas
despiadadamente
por el
v i e n t o .
miércoles, 5 de marzo de 2014
Materialismo Histórico y Poesía

El materialismo histórico es nieto de otros pensamientos. Nació con una sonrisa insolente en los labios frente al ingenuo y arrogante tiempo del progreso. ¿Hacia dónde vamos? ¿Necesariamente hacia lo mejor, hacia el perfeccionamiento del hombre? El materialismo histórico nació adolescente en la pluma de un poeta redimido, siempre crítico, burlón y hedonista, su arrogancia era de otro tipo, escéptica frente a los crédulos, fanáticos e ignorantes. De los sacerdotes y sirvientes de la corte al grotesco burgués. Y no podía ser de otro modo, partir de la materia es basarse en el cuerpo, en los sentidos, ahí donde el testimonio de la vida concreta no permite mentir ni ser engañado. Vivir se convierte en el método por excelencia, los viejos ortodoxos le llamaron praxis pero antes fue poyesis y arete, el materialista se construía así mismo, no solamente dándose forma sino sobre todo un contenido: haciéndose un alma.
El materialismo trata sobre la vida: producir y reproducir la vida, al mundo y al hombre. Producir los sentidos y con ellos la percepción, el pensamiento. Por lo tanto, una ciencia, un pensamiento, una poesía materialista no puede soslayar esta noble labor. Y los instrumentos para hacerlo son un legado y una invención, sería ingenuo pensarlo de otro modo, una ilusión moderna, un dogma: la materia no se destruye. Existe la continuidad sin la cual no podría existir el cambio, y el poder de la ignorancia tiene la necesidad de interrumpir ciertas continuidades y perpetuar otras, hacernos creer absolutamente novedosos y conservadores cuando le conviene, haciéndonos encarnar así sus valores ya podridos.
Qué cosas se están por inventar y qué por reencontrarse es algo no decidido en el infinito de la rugosa realidad, pensar que sólo habremos de reencontrar es tan pobre como pensar que sólo podemos inventar, una pobreza respecto al futuro y la otra respecto al pasado, cuando el presente es un haz de luces y energías infinitas. Somos el testimonio del infinito y la abundancia de los posibles.
sábado, 8 de febrero de 2014
¿Qué es la Inmanencia?
Para
Gilles Deleuze no existía un centro o corazón de la realidad en su totalidad ni
de las cosas en particular.[1]
Nada que fuera superior o mejor que el resto, no porque las cosas y sus
características carezan de dignidad, sino porque todas participan de la misma
dignidad, la dignidad de ser.[2]
Puesto que para él, no existe instancia alguna por encima del ser, sino
que el ser lo es Todo, un Todo que es infinito y absoluto,
por lo que no puede ser limitado por nada (es infinito), y por esa razón,
tampoco ajeno a nada (es absoluto), pues lo ajeno o lo otro sería su
límite. El Ser es lo más común, y por ello, carece de jerarquías.
Por el contrario, pensar la realidad en
términos de una jerarquía de los entes no es propiamente pensar sino repetir,
replicar errores, ilusiones de la trascendencia… forzarse y forzar a concebir
lo que es siempre idéntico a otra cosa, el lugar ocupado en una
jerarquía, donde la superioridad y la inferioridad relativas son dictadas por
un orden de la representación, que por (su) derecho, ocupa el lugar de lo que
existe en realidad. En el pensamiento de la jerarquía,[3]
lo que las cosas son, su identidad, se define por la superioridad o
inferioridad relativas entre ellas y dictadas por una escala de valores que es
ajena a lo que las cosas son. El ser y lo que es como la representación de
otra cosa. Cuando lo que es está cambiando constantemente tanto en
lo general, realidad, como en lo particular, entes; y pensarlo, consiste en
percibir y entender ese cambio que se expresa como diferencición constante de
lo que es: en y por el ser, como causa inmediata, al no existir
jerarquía.
La inmanencia en el pensamiento de Spinoza
La importancia del pensamiento de
Baruch de Spinoza es fundamental para Deleuze básicamente porque él fue quien
mejor planteó, de manera más pura,[1]
la inmanencia; y porque para Deleuze, la filosofía consiste en hacer un
planteamiento de la inmanencia, ya que la realidad es la inmanencia y conocerla
consiste en trazar su plano, la cartografía de la situación existencial que
tanto histórica como singularmente constituye al hombre. Por esta razón, al
final de su vida Deleuze declaró que como el hombre inculto que era lo olvidaba
todo, por ello cada que tenía que estudiar algo tenía que iniciar desde el
principio, con una excepción, Spinoza, porque a Spinoza lo llevaba en el
corazón: “…me produce una gran alegría, cuando me veo obligado a ponerme a trabajar
de nuevo sobre un tema anexo o sobre el mismo tema– debo empezar otra vez desde
cero, con la excepción de unos pocos casos, porque a Spinoza le llevo en el
corazón, no se me olvida: es mi corazón, no mi cabeza.”[2]
La inmanencia, como el Dios de
Spinoza (infinito y absoluto), es una unidad muy especial y extraña, incluso imposible de concebir, al carecer de
límites. Pues por una parte, en tanto absoluta
nada le es ajeno y engloba todos los entes del presente, pasado y futuro (implicación) en una misma y única
unidad; y por otra, en tanto infinita,
esta unidad carece de límites en el sentido de que no tiene principio ni final,
es eterna, y comprende una infinidad de entes, en cantidad y cualidad, que son
producidos por la infinita fuerza de existir que la constituye. Y a pesar de
ser imposible de concebir en su totalidad, la inmanencia constituye el
principio de lo real, el supuesto metafísico –que Spinoza busca plantear en
términos lógicos- que explica, sin recurrir a ficciones irracionales, porque el
ser es.
viernes, 8 de noviembre de 2013
1 MANIFIESTO de La Poesía Materialista
La POESÍA MATERIALISTA es el pasado y el futuro que desconocemos. No es solamente el presente.
Son las imágenes que duermen en los cuerpos.
Es todo lo que pueden ver nuestros ojos y lo que no ven, no han visto y quizá nunca terminarán de ver.
Es el sueño de los cuerpos.
El sonambulismo de la vida.
Son las moléculas de la retina cambiando.
Es el fantasma de la alegría que levita como un perfume a nuestro alrededor.
Son los órganos que nos esperan en el futuro
Son las alas, la cola, la cresta y las garras que una vez tuvimos y volveremos a tener.
Somos nosotros volando.
Nuestros aterrizajes.
Es nuestra teletransportación.
El baile de la
te-le-quí-ne-sis
y la
te-le-pa-tía...
Son las imágenes que duermen en los cuerpos.
Es todo lo que pueden ver nuestros ojos y lo que no ven, no han visto y quizá nunca terminarán de ver.
Es el sueño de los cuerpos.
El sonambulismo de la vida.
Son las moléculas de la retina cambiando.
Es el fantasma de la alegría que levita como un perfume a nuestro alrededor.
Son los órganos que nos esperan en el futuro
Son las alas, la cola, la cresta y las garras que una vez tuvimos y volveremos a tener.
Somos nosotros volando.
Nuestros aterrizajes.
Es nuestra teletransportación.
El baile de la
te-le-quí-ne-sis
y la
te-le-pa-tía...
lunes, 19 de agosto de 2013
¿Qué es la Voluntad de Poder?
“Y volví la espalda
a los poderosos cuando vi que lo
que llamaban poder consistía en regatear y
chalanear
por el poder con la chusma. Me he tenido que tapar los
oídos e irme a
vivir entre pueblos con idiomas distintos al
mío para no oírlos ni entenderles
cuando se pusieran a
chalanear y regatear por el poder."
Nietzsche. Así habló Zaratustra
A partir de elementos
interpretativos: textos, claves y perspectivas, queda claro que por voluntad de poder, Nietzsche no se
está refiriendo al dominio-sometimiento de los otros como finalidad de la
voluntad, sino de un autodominio, de la conquista de uno mismo que era el
objeto principal de la sabiduría antigua y con Nietzsche se convierte
nuevamente en la finalidad más importante de la filosofía, acceder a una
“voluntad libre”, a una voluntad de poder afirmativa de la vida. Interpretación
que es posible hacer legítimamente desde las claves de la multiplicidad de las
fuerzas, su interioridad y el título del apartado donde se menciona por primera
vez el concepto. La superación de uno
mismo, se refiere a un proceso fundamentalmente interno y personal, pues si
se es señor se es señor de uno mismo,
superando la servidumbre impuesta por los otros y concretada en la asimilación
de sus valores; y si se es siervo, se es siervo de otro y de los valores
impuestos por otro. De tal manera, la cuestión del poder se refiere sobre todo
a la cuestión de una autarquía resultante de una autonomía o de una servidumbre basada en la heteronomía, de tal
modo se puede mandar, someter o dominar a otro sin dejar de ser esclavo de los
valores establecidos, la única diferencia es la de ser un esclavo vencedor o un
esclavo vencido:
Nuestros señores son esclavos que
triunfan en un devenir-esclavo universal: el hombre europeo, el hombre domesticado,
el bufón… Nietzsche describe los Estados modernos como hormigueros, en los que
los jefes y los poderosos vencen por su bajeza, por el contagio de esa bajeza y
esa bufonería. Cualquiera que sea la complejidad de Nietzsche, el lector
adivina fácilmente en qué categoría (es decir, en qué tipo) habría colocado
Nietzsche a la raza de los<<señores>> concebida por los nazis.
Cuando el nihilismo triunfa, entonces y sólo entonces la voluntad de poder deja
de querer decir <<crear>> y
significa: querer el poder, desear dominar (por tanto, atribuirse o hacerse
atribuir los valores establecidos, dinero, honores, poder…) Ahora bien, esa
voluntad de poder es precisamente la del esclavo, es la manera como el esclavo
o el impotente concibe el poder, la idea que tiene de él, y que aplica cuando triunfa…[1]
Mientras la auténtica libertad y poder se definen
por la capacidad de valorar desde la afirmación de la vida, siendo ella misma
superación constante de sí misma (creación, cambio y devenir), con lo cual, el
hombre de la voluntad de poder es aquel que encarna las fuerzas creativas y
“dominadoras”[2] de la vida. Por ello,
Deleuze enfatizará a lo largo de su obra que con la voluntad de poder no se
busca el poder ni el dominio del otro,[3]
sino, la conquista del inconciente, y con ello, de la afectividad y las propias
capacidades físicas e intelectuales. Si fuera de otro modo, el aparatado donde
menciona Nietzsche por primera vez la voluntad de poder se titularía “Sobre el dominio de los otros”, “La voluntad de dominar” o algún otro
título relativo a la relación política con la otredad, mientras que el título
asignado, La superación de uno mismo, implica la dimensión política, sobre
todo, en relación con uno mismo y la ética, los valores que uno mismo se impone
para la autosuperción de sí mismo y el dominio de las propias fuerzas
reactivas.
jueves, 11 de julio de 2013
Literatura Primitiva en la Post-modernidad
El tiempo de hoy es el de lo post y la muerte. Es el Apocalipsis. Tan semejante a los anuncios de una religión milenarista que se promociona por televisión entre comercial y comercial, que termina por trivializar el final. De tal manera, ya es común escuchar hablar sobre todos los finales: de la historia, del arte, de la filosofía, la literatura, el estado, las identidades y las utopías... Paradójicamente relatados por la historia, la literatura, la filosofía y el arte.
Sin embargo, como un no-muerto el capitalismo y su cultura están más vivos que nunca mientras que todo aquello en lo que se sostiene muere, o por lo menos anuncia como un espectáculo (con elevadas regalías por supuesto) su agonía. Quizá Marx tenía una profunda razón que se deja ver en estos momentos liminares, cuando se refería al capitalismo con la metáfora de un vampiro que alimenta su vitalidad de la muerte en todas sus modalidades (trabajo enajenado, enfermedad, sufrimiento, barbarie, violencia y muerte física).
O quizá esta versión apocalíptica de nuestro tiempo se trate del paroxismo de una ilusión, de una locura o un sueño con el que la humanidad sustituyo la realidad, llamada modernidad. Ya que, si bien la post-modernidad implica una crisis fundamental en la cultura y las estructuras sociales, la modernidad no agota la cultura ni mucho menos lo que el hombre es y puede vivir, a pesar de que uno de los principio de esta haya sido la cancelación de cualquier otra cultura en la creencia de que la racionalidad moderna implicaba la superación del saber llevado a su más alto grado. Así el pensamiento moderno embarcado en el entusiasmo del humanismo, racionalismo y positivismo tan pragmáticos como capitalistas niega los valores no únicamente de las otras épocas histórico-conceptuales occidentales (paradójicamente la primera víctima de oxidente es occidente mismo) sino también cualquier otra cosmovisión cultural de cualquier lugar o tiempo.Por su parte, en la post-modernidad partiendo de tal universalidad se pretende que el derrumbe de lo que en la modernidad se construyó es el derrumbe absoluto de lo humano e incluso del mundo. Y así, se hace pasar la crisis actual como un hoyo negro con la capacidad de tragarse una galaxia, y en un descuido, al universo entero.
Antes bien y siguiendo con las analogías concibamos al tiempo presente sí como una cavidad oscura, como un espejo negro. Pero no tan afectada de dramatismo ingenuo, pensémoslo… como la boca de un caldero, sí… como un caldero al cual interrogar por el futuro, a la manera de un caldero de bruja o cualquiera de esos utensilios que en los primeros tiempos, los primeros hombres usaban para saber el porvenir cuando era propicio o necesario.
martes, 4 de junio de 2013
La Anarquía Metafísica y Teológica de Baruch de Spinoza
Las concepciones
metafísicas de la equivocidad y la analogía se constituyen en una filosofía
trascendente de lo uno ya que ambas nociones del ser reconocen una instancia
superior al ser, una instancia anterior y superior a los existentes, Dios,
desde la cual parte la determinación, el orden y la jerarquización de todo lo
que es en una unidad trascendental. Es decir, tanto en la concepción analógica
como equívoca del ser un elemento exterior y superior al ser tanto en orden
como en jerarquía determina toda posibilidad de existencia, que en los términos
de ese mismo orden se convierte en la única existencia posible, ya que la única
realidad posible a de ser la de ese orden. Por lo que la filosofía adquiere las
características de lo uno y lo trascendente.
En el mismo
sentido, estas dos nociones del ser implican la clásica concepción trascendente
de Dios como Dios-padre, Dios-juez y Dios-todopoderoso, en tanto que la
situación de preeminencia y superioridad en la que se le concibe con respecto
al ser implica un orden creado en todas sus dimensiones absolutamente por Dios
en su infinita perfección, y por ende, la creación misma adviene también un
orden moral establecido desde la eternidad como un imperativo metafísico, y en
el límite, un orden teleológico tendiente hacia una finalidad predeterminada
desde la creación misma: la salvación o el advenimiento del mundo o la vida
verdaderos. Pues todos estos elementos supeditan lo existente a la unidad y
perfección divinas externas al ser, y en el límite, niegan la existencia y la
vida múltiple y diferente en virtud de ese mismo uno trascendente.
“Las
filosofías de lo Uno son filosofías que implican fundamentalmente una jerarquía
de los existentes, de ahí el principio de consecuencia, de ahí el principio de
emanación…”[1]
“…siempre es, finalmente, una
diferencia entre el ser y algo superior al ser, puesto que la jerarquía será
una diferencia en el juicio. Entonces, el juicio se hace a nombre de una
superioridad del Uno sobre el Ser. Se puede juzgar el Ser precisamente porque
hay una instancia superior al ser. Entonces la jerarquía es inscrita desde esta
diferencia, puesto que la jerarquía, su fundamento mismo, es la trascendencia
del Uno sobre el Ser…” [2]
Y en tanto la unidad trascendente es una
unidad absoluta y la dimensión política resulta estratégica en las concepciones
metafísicas, deviene elemental la determinación de lo político en los términos
de la jerarquía, resultando el Estado además de una reproducción en el orden
social de las jerarquías del ser, una realidad tan necesaria como legítima
puesto que sí la organización política es así, fundada en la jerarquía y en la
concomitante concentración de poder en la cúpula de la jerarquía, es porque así
está determinado desde la unidad trascendente como un imperativo metafísico por
el que se hace pasar el régimen como el único posible y su estructura
jerárquica como algo además de debido y necesario como algo bueno, resultando
de ello una legitimidad incuestionable. Entonces, el orden social por
excelencia y necesidad, es aquel en el que la jerarquización de los individuos
y el sometimiento de los más es una constante de la verticalidad política, que
como el ser, funciona adquiriendo sentido y realidad desde un elemento superior
que adquiere las cualidades de lo trascendente, en este caso, de lo socialmente
externo, que daría origen a una diferencia radical entre los que mandan y los
que obedecen en virtud de este orden.
Spinoza dándose
cuenta de las implicaciones de las nociones equívoca y análoga asume una
posición unívoca radical, y al involucrarse de una manera tan fuerte y profunda
en el problema neurálgico de la filosofía de ese momento desemboca en las
innovaciones de un pensamiento sumamente singular y visionario que al empatar
plenamente el ser con Dios crea una nueva filosofía con su concomitante nueva
política, a partir de una nueva concepción de Dios.
Deleuze nos dice
que Spinoza concibe el Ser en una especie de ontología pura en la cual todo lo
que es ser se dice en el mismo sentido, es decir, que todo lo que es participa
con la misma dignidad y calidad del Ser como totalidad pues no habría un
elemento externo trascendente, sino que, todo es ser en tanto que la unidad no
se ubica por encima de los existentes sino que es el infinito conjunto de todos
los existentes: Dios es el ser. Diferencia sustancial ya que la unidad no se
encontrará más allá de lo que es sino que es precisamente eso, los existentes;
idea además de desconcertante y compleja extremadamente bella, pues sin perder
los atributos metafísicos más prodigiosos de Dios como son la perfección, la
infinitud, la eternidad, la omnisciencia y omnipotencia, en su concepción
divina Spinoza, piensa a Dios como la
totalidad infinita de todo que no es limitada o contenida por lo que no-es, sino
que contiene y comprende absolutamente todo.
“Lo que
me parece impresionante en la ontología pura, es hasta que punto repudia las
jerarquías. En efecto, si no hay Uno superior al Ser, si el Ser se dice de todo
lo que es en un mismo y único sentido, esa me parece la proposición ontológica
clave: no hay unidad superior al ser y, entonces, el ser se dice de todo eso de
lo que se dice, es decir se dice de todo lo que es, se dice de todo ente, en un
mismo y solo sentido.”[3]
lunes, 6 de mayo de 2013
Nietzsche, Cultura Alemana y Nazismo
“¡La cizaña pretende hacerse pasar por trigo!
Mis enemigos se han vuelto
poderosos
y
han desfigurado la imagen de mi doctrina,
hasta el punto que aquellos a quienes quiero
más se han llegado a avergonzar de lo que
les
di…” Nietzshce. Zaratustra
En
este apartado desarrollaremos históricamente la forma problemática en que se
conformó el canon de interpretación de la obra de Nietzsche que predominó hasta
la década de los sesentas, a partir de la lectura, primero conservadora y
después fascista, desarrollada en Alemania fundamentalmente en la década de los
años treinta. A través de una exposición elemental del proceso de conformación
de dicho canon y su uso político, en el itinerario de la recepción germana del
pensamiento nietzscheano.
La
influencia de la tradición del pensamiento alemán en Nietzsche se deja ver
básicamente en la primera etapa de su pensamiento que va de 1869 a 1876, en la
cual, recuperando ciertos elementos, sobre todo, del romanticismo alemán va
conformando su postura inicial como formador y educador de una nueva cultura
alemana, haciendo propia en gran medida la causa nacional-germana, a través del
grupúsculo de Richard Wagner. Esto resulta evidente, en elementos como el
intenso interés por la Antigüedad clásica, sobre todo por los griegos, el
pensamiento mítico y presocrático que trata de recuperar en la conformación del
nuevo espíritu alemán; un esteticismo exacerbado que da un lugar privilegiado
al arte -como la alternativa o como el complemento de la metafísica- y al artista
-como “genio”-; una especie de culto a la naturaleza como expresión del
espíritu; y una oposición al simplismo del racionalismo moderno, más que en los
términos de un irracionalismo de un anti-racionalismo que reivindica otras
formas de conocimiento como la intuición, la estética o el misticismo (Novalis,
Hölderling, Schelling, Bachofen).
En esta fuente del pensamiento nietzscheano se hace presente de manera notable la influencia de Spinoza, ya que sus ideas abastecen conceptualmente al pensamiento primero romántico y después ilustrado del idealismo alemán, y dan la pauta de orientación a una parte fundamental de los debates entre sus integrantes. Todo esto tiene lugar con la aparición abierta del pensamiento de Spinoza en la filosofía, que tiene lugar en la Alemania del siglo XVIII con la disputa en torno al panteísmo (Streit der Panteismus) y da lugar a lo que se conoce como la primera Spinoza-Renaissance,[1] un episodio fundamental del pensamiento alemán, en el cual, reaparece en la escena del pensamiento filosófico la figura del supuestamente olvidado “perro muerto”, Baruch de Spinoza, al discutirse la preeminencia de Spinoza en la filosofía paralelamente a la integración sistemática al pensamiento alemán de muchas de sus ideas.
jueves, 14 de marzo de 2013
Lo Político en Nietzsche
“El combate espiritual es
tan brutal
como la batalla de los hombres.”
Arthur Rimbaud
“Es la guerra, pero la guerra sin pólvora y sin humo, sin actitudes
bélicas,
sin pathos ni miembros
dislocados, todo eso sería aún «idealismo». Un error
detrás del otro va
quedando depositado sobre el hielo, el ideal no es refutado,
se congela..." Nietzsche
Los dos ámbitos en que consideramos
se desarrolla lo propiamente político del pensamiento nietzscheano: uno
ético-individual y otro político-civilizatorio. Dos líneas de engranaje en las
que funcionan los conceptos políticos nietzscheanos adquiriendo todo su sentido
crítico, pero sobre todo, emancipatorio.
Desde sus fundamentos el pensamiento
de Nietzsche se politiza en el sentido profundo del término, es decir, se
constituye en una profunda meditación del poder. Como ya lo indicamos, su
pensamiento parte de una concepción ontológica del mundo radicalmente positiva,
en la cual, el “ser” se caracteriza por la potencia y productividad de sus
fuerzas que son el mundo, los
elementos del mundo, y por ende, el hombre mismo: “la voluntad de poder.”
Paralelamente, el otro factor que define el carácter de esta meditación sobre
el poder es el cuerpo, como epicentro del pensamiento, que orienta
completamente la concepción del poder en un sentido radicalmente inmanente,
puesto que es desde el cuerpo, en la forma de concebir sus potencialidades
inherentes y su existencia concreta, que Nietzsche plantea el concepto del
poder y sus consecuencias prácticas en lo ético y lo político.
Y nuevamente, en esta dimensión, las
correspondencias con el pensamiento de Spinoza se hacen fundamentales para la
interpretación deluezeana. Ya que Deleuze, desde la afirmación de su
perspectivismo spinozista, es capaz de captar los elementos críticos,
emancipatorios y revolucionarios que desde la extrema positividad del “ser” va
adquiriendo el poder en el pensamiento de Nietzsche, que a su vez, va a definir
el conjunto de la filosofía de este último en los términos de la más absoluta
inmanencia y radical materialismo.
Las dos líneas de sentido, en las
que señalamos se articulan como engranes los conceptos políticos de Nietzsche,
y nos permiten comprender más claramente su pensamiento político, son las que denominaremos la dimensión
“ético-individual” y la “político-civilizatoria”, que si bien interactúan todo el
tiempo una en la otra y como conjunto, para efectos didácticos resulta adecuado
presentarlas por separado. De tal manera, es posible comprender con mayor rigor
y profundidad el pensamiento político de Nietzsche si como hace Deleuze
procedemos a su estudio en los términos de estas dos dimensiones en relación
con el pensamiento de Spinoza. Y si bien, Deleuze lo hace de manera implícita,
centrando su atención más que en la exposición de cada una de estas dos líneas,
en el desarrollo sistemático conceptual de su interpretación del pensamiento de
Nietzsche, nosotros trataremos de hacer esta labor de manera explicita, pues
además, simultáneamente trataremos de mostrar la manera en que trabaja el
propio Deleuze a través de la exposición de estas dos líneas de sentido.
En términos generales la línea ético-individual
implica la dimensión de la sensibilia, el
ámbito de los afectos (sentimientos, deseos, pasiones, devenires) fundamental
tanto para Nietzsche como para Spinoza, en el sentido de una “política de las
pasiones”. Puesto que como advirtieron Nietzsche y Spinoza la política se juega
no solamente en el ámbito de las instituciones sino, sobre todo, de la
interioridad de los hombres produciendo o bloqueando sentimientos, y con ello,
provocando comportamientos (servidumbre o libertad). De tal manera, en la vida
concreta de cada hombre el tipo de comportamiento con que actúa en sus
relaciones, desemboca en una instancia fundamental ha procurar desde la
conciencia y el sentido que aporta una ética.
martes, 19 de febrero de 2013
EL PUEBLO Y LA TIERRA DE LA POESÍA
La poesía materialista ha de ser poyesis y praxis o no será. Y de existir su poética, también materialista, se ocupará de la
realidad que siendo infinita comprende lo existente y lo posible: el mundo real
que como un vaso estrangula el alma de los hombres; pero sobre todo, los
infinitos mundos posibles que la imaginación es capaz de concebir, y donde
ser(í)á posible nuevamente respirar la vida.
Si la poesía (el arte) es poyética
es porque crea-produce mundo. Y para el hombre su mundo es espacio vital, territorio y cuerpo. Entonces, la poesía produce si no la vida sí las formas de
la vida, o para ser más precisos, los modos de vivir. Y entonces, la poesía y
el arte adquieren el carácter de Ética al producir la interioridad del hombre,
la casa que se habita (el ethos), el
viejo sueño de los griegos y los románticos de convertir la vida en una obra de arte. Algo dramáticamente
necesario en este tiempo pleno de confusión y muerte.
Ahora bien. ¿Qué clase de
territorio y cuerpo, de mundo, ha de ser aquel que la poesía es capaz de producir? ¿Uno irreal? ¿Uno
ilusorio? La respuesta es dada en función de cómo concibamos a la literatura y
los elementos con los que produce. Si la literatura solamente produjera con
palabras su mundo no sería más que un discurso que no puede pasar de ser un
"bello" discurso. Pero si entendemos que la poesía produce con
estados del cuerpo y el pensamiento, con imágenes e ideas que conllevan
sentimientos, pasiones, sensaciones y percepciones (aiestesis: lo sensible), entonces, lo que entra en juego es la
determinación del cuerpo y la propia vida, el modo en que vivimos y como
actuamos, ya que tanto el pensamiento como el cuerpo se van articulando en
función de la regularidad y continuidad de sus estados.
La poyesis de las palabras muestra la importancia del pensamiento, las
imágenes y los estados emocionales, una dimensión fundamental de lo humano pues
todos y todo el tiempo estamos imaginando no solamente para entretenernos como
se cree, de una forma por demás vulgar, sino que lo hacemos -imaginamos- al
conocer, pensar, recordar, desear; pero
sobre todo, al actuar o no actuar, en función de lo que imaginamos son las
cosas. En esta situación fundamentalmente vital la literatura es un instrumento
extraordinario para imaginar y la poesía el arma por excelencia para hacerlo en
las circunstancias más importantes de la vida, como desde la antigüedad dan
testimonió las prácticas de los hombres en la mitología, la religión, las
tradiciones y la magia, ámbitos donde se ha jugado el sentido y sobrevivencia
de las comunidades y se han resuelto en los términos de la palabra poética.
La respuesta de qué clase de
mundo es capaz de producir la poesía desde la
perspectiva de la poyesis se dice en plural y versa sobre lo posible: lo que produce la poesía es el conocimiento
y la experiencia virtual de posibles
modos de vida y nuevos mundos.
domingo, 20 de enero de 2013
LA POTENCIA DE LA IMAGINACIÓN EN DELEUZE
La política es la columna vertebral del pensamiento de Gilles Deleuze, quien toma como eje orientador de su pensamiento el desarrollo de los conceptos de Brauch de Spinoza y de Friedrich Nietzsche relativos a una nueva manera de considerar el fenómeno de lo político en términos de fuerzas e inmanencia.
Una precisión metodológica fundamental consistente en distinguir cuidadosamente el uso que Deleuze hace del término “poder” y del término “potencia”. Ya que si bien, la política es una constante en su obra la manera en que trata de abordarla y de resolver sus problemas dista mucho de las concepciones convencionales, y la manera que tiene de señalarlo es con el uso reiterativo de los conceptos y la eventual aclaración del sentido de los mismos. En estos términos, el objetivo del presente texto es ir más allá del condicionamiento teórico respecto a lo político y esbozar en qué consiste la política inmanente y corporal: la potencia. En la cual, lo político es lo más propio de cada ser humano, la fuerza inherente con y por la que cada cuerpo existe.
Fuerzas Inmanentes
Deleuze desarrolla su propio pensamiento dándole continuidad a los pensamientos de Nietzsche y Spinoza, en quienes ve una gran identidad. Y precisamente, para ambos pensadores resulta fundamental el desarrollo de una nueva concepción política a la cual arriban a través de todo el andamiaje conceptual en torno a la metafísica, la ética o la crítica a la teología. Dicha concepción política está definida en ambos pensadores por una inmanencia radical como el espacio privilegiado desde donde dirigen todas sus críticas a todas las instituciones de su tiempo, pero sobre todo, desde donde encuentran las claves que orientarán la producción de nuevos conceptos políticos.
La inmanencia es la perspectiva básica desde la cual parten los planteamientos de estos pensadores. Es una concepción unívoca de la realidad, según la cual, la realidad es una totalidad absoluta, tanto en sus causas como en sus efectos que no son sino las diferentes formas de manifestación de esa totalidad eterna, sin principio ni fin, sin adentro y sin afuera que engloba, explica e implica el Todo del Ser...
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