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La Vitalidad es el presente. Todo está en la vida y es la vida, los cuerpos mueren pero la vida continúa, es eterna. Siempre se está en medio de la vida y la vida en medio de nosotros. Nos atravisa para llegar a otros, así como atravesó a otros, para llegar hasta nosotros. La vida es incontrolable, poderosa, inalienable, misteriosa, creativa. La vida es salvaje: es el amor.



lunes, 27 de diciembre de 2010

Connatus: voluntad y vitalidad inalienable


En Spinoza existe un concepto muy especial, que lo distingue notablemente del resto de pensadores de la filosofía política moderna, la variedad de contractualistas que van de Hobbes a Locke pasando por Rousseau.  Una diferencia profundamente cualitativa, que lo hace concebir consecuencias por completo diferentes a pesar de un origen común: que el poder, el derecho natural de cada uno y de todos nunca puede ser perdido, ni cedido, ni quitado totalmente por nadie. El poder de existir y hacer es con-natural al existente, es su esencia, es decir se es existencia y hacer siempre. Para existir es necesario un poder que conlleva necesariamente también a actuar.

Entonces, a diferencia del resto de pensadores, Spinoza concibe desde el principio hasta el final el carácter natural-esencial del poder y el derecho, tanto en el individuo como en la colectividad. Para él, nunca se pierde frente a otros el derecho a existir hasta que se muere ni el poder de defender y realizar la propia vida mientras se está vivo. Delegación y representación carecen de sentido y de razón de ser si atentan contra la vida y su plenitud.

Aún en la vida más menguada y sometida siempre existe, por más que se falseé o se niegue, un poder suficiente para vivir, para levantar la cabeza y las rodillas de donde sea.

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